Si cada mañana
nos levantásemos
sabiéndonos ignorantes.

Si cada mañana
supiésemos
que, realmente,
no sabemos nada.

Si cada mañana
tuviésemos la oportunidad
de aprender de todo.

Si cada mañana
fuésemos capaces
de sentirnos en pañales.

Qué belleza ver la vida
desde el asombro
del que se sabe aprendiz.

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