No quiero echarte de menos,
o si lo hago, sea cuanto menos, menos.

Por eso no te dejo que en mi casa limpies,
ni que me laves la ropa,
ni que me hagas la compra.

Por eso no te dejo que me recojas las cosas,
ni que me planches las sábanas,
ni que me cuides a Lola.

Porque pensar en el día que me faltes,
duele tanto, como si ya lo hicieras.

Por eso madre del alma,
por eso en mi casa quiero
que te sientes a contarme un cuento,
mientras el té va enfriando
el sol que calienta en invierno.

Porque solo eso, ya va a ser mucho para echarte de menos.
Porque solo con pensarlo,
ya lo estoy haciendo.

Porque te amo,
y lo digo ahora
que aún estoy a tiempo.

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